La nueva escuela de Sibari nace de una visión de diseño clara: crear un espacio educativo abierto, seguro e integrado con la comunidad. Como destacó la arquitecta Antonella Strati de Cooprogetti, el proyecto de demolición y reconstrucción, financiado a través del PNRR, va más allá de simplemente reemplazar un edificio obsoleto: da forma a una arquitectura escolar contemporánea capaz de responder a las nuevas necesidades pedagógicas y de ofrecer entornos flexibles, inclusivos y funcionales. El proyecto, que incluye tanto la escuela primaria como la secundaria, consiste en un único edificio de dos plantas inmerso en un entorno verde, donde aulas, laboratorios y espacios comunes se conectan para favorecer el aprendizaje, la socialización y el bienestar. El nuevo edificio se distingue por sus altos estándares de seguridad y sostenibilidad ambiental, gracias al uso de materiales y tecnologías que aseguran un ahorro energético significativo. Es un proyecto que concibe la escuela como un lugar de crecimiento, relación y comunidad, capaz de mirar hacia el futuro del territorio.









